Por Laura Gutman

 

¿Qué pasa si a un consultante le parece demasiado “fuerte” lo que le decimos? Es una fantasía habitual. Nadie puede decir nada más “fuerte” o doloroso que lo que el individuo ya vive en su interior, lo sepa o no. De cualquier forma, no se trata de hacer interpretaciones a mansalva. Sino de nombrar todo aquello que no ha sido nombrado. Habitualmente nos encontramos con realidades mucho más hostiles, violentas, inhumanas o feroces de lo que imaginábamos. Buscar sombra es doloroso. Pero permanecer ciegos es más doloroso aún.

Respecto a la contundencia para compartir con el consultante aquello que vemos en un escenario, no encuentro nada más noble y generoso. Tenemos la obligación de hablar con claridad y sencillez. Estamos todos tan intoxicados por confusiones, engaños, mentiras y tergiversaciones, que nada puede ser más saludable que la firmeza de nuestras palabras que nombren estados emocionales reales. No se trata de interpretar. Sino de nombrar lógicas completas y verificar hasta qué punto vibran en el ser interior de cada individuo. Los behacheadores tenemos la obligación de compartir esa visión con el dueño de la biografía humana, que es al único a quien le compete.

Decir la verdad nunca es cruel. La verdad puede ser compleja, pero ordena y suaviza el campo emocional.

La metodología de la biografía humana requiere entrenamiento, arte, empatía y experiencia. Es indispensable dejar en claro que ésta es una investigación que hacemos entre dos personas: Alguien que espera conocerse más y alguien que va a ayudar a mirar el escenario completo: pasado, presente y futuro, incluyendo las voces de todos. Y sabiendo que el primer propósito es abordar con contundencia, la verdad.

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