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Cómo lograr que la meditación sea un hábito

Publicado en Por Paola Ponroy

La palabra meditación, viene del latín meditatum que se lo traduce como pensar detenidamente en algo. Es un término que comenzó a usar en el siglo XII el monje francés Guigo II, (posiblemente referido a la contemplación de las escrituras de los textos sagrados). En el Tíbet, hay un símbolo referido a lo que conocemos como meditación, dicho símbolo se lo traduce como familiarizarse con algo (conocer muy bien).

“Podemos definir a la meditación como un método para conocerse realmente a uno mismo, al verdadero ser y así también poder acceder al gran mar de la energía, conocido también como la conciencia universal, Dios, la fuente, el universo, el cielo, nirvana, samadhi, wuchi, satori, tao, cosmos, entre otros”, resumió en el comienzo de la charla con pypnews, Marcelo Fuentes, entrenador de Artes Marciales, formado en terapias complementarias, meditación, desarrollo personal, salud y autoestima.

Consultado acerca de cuándo y dónde se puede realizar esta práctica, Fuentes explicó que no es necesario un cuándo y un dónde, porque se puede realizar en cualquier momento y en cualquier lugar.

No obstante, “si pudiéramos sugerir momentos y lugares ideales, señalamos como mejores horas para meditar el amanecer y el atardecer, antes del inicio de nuestro día y luego de las actividades del mismo”.

En tanto, los lugares más recomendados “son aquellos donde la naturaleza nos brinda un marco de apacibilidad y clima benevolente, en las ciudades puede ser en un patio, en una plaza, en lugares con abundantes plantas y árboles; también podemos hacerlo en un espacio de la casa que nos permita tener privacidad y evitar las distracciones o concurrir a un lugar preparado y ambientado para su práctica”, sugirió.

 

Los pasos para practicar la meditación

Para comenzar a meditar no es necesario tener conocimientos previos, o tener una preparación física. Si es recomendado tener la guía de personas que ya tengan cierto tiempo de experiencia y preparación en la misma.

Más allá de las diversas líneas y técnicas de meditación, la mayoría cuenta con pasos similares.

El primer paso es la relajación y la respiración, siguiendo con la concentración; “luego, de acuerdo a la técnica elegida o linaje de aprendizaje, se pueden ver otros pasos que requieren cierto tiempo de práctica y control como pueden ser: la observación de los pensamientos, la suspensión de los juicios, el aquietamiento del cuerpo, ralentización de la respiración y mayor control, manejo de la energía interna, búsqueda del vacío, control de los pensamientos, y técnicas que requieren mayor tiempo de práctica y concentración para su dominio”, detalló Marcelo Fuentes.

La sugerencia del entrevistado es meditar todos los días. “De igual manera depende de la búsqueda y necesidad del practicante para obtener resultados”, subrayó.

“En mi experiencia personal y de enseñanza, realizarlo todos los días durante cinco minutos, mínimamente, se observan algunos resultados positivos en poco tiempo; dos o tres veces a la semana está muy bien y mínimamente una vez a la semana”, detalló.

En este sentido, recordó la frase de Gandhi que decía “cuando tengo un día ocupado medito una hora, y cuando tengo un día muy ocupado medito dos horas”.

Con esta referencia, convertir en hábito la meditación repercute positivamente es nuestra salud integral.

“Al principio necesitamos disciplinarnos y utilizar la voluntad, hacernos un compromiso con nosotros mismos. Las sugerencias son que se comience con técnicas simples y fáciles, durante cinco minutos mínimamente para ir incrementando a medida de la práctica. Elegir, en lo posible, el mismo horario y no dejarlo para lo último. Tener paciencia, aunque parezca que no pasa nada con las primeras prácticas, si uno tiene la perseverancia, verá los resultados, aunque sean pequeños, en poco tiempo”, aseguró.

Así, con el paso de los días llegarán los cambios a nuestra vida. Al principio podemos notar mayor tranquilidad, más concentración, pensamientos positivos, el cuerpo más relajado, menos irritabilidad, mejor sueño y descanso, mayor conciencia de nuestro entorno, de nuestro físico y emociones, más rapidez en sanar y aumento de la energía vital, entre otras virtudes.

Siempre es sugerido tener la guía de alguien capacitado y con experiencia, que pueda orientar de mejor manera al aprendiz de acuerdo a su necesidad y búsqueda. Al principio se pueden usar meditaciones guiadas, pueden ser presenciales (que son las más sugeridas), o grabadas (hay muchas en Internet). También se pueden realizar talleres o cursos para aprender, y lo ideal es tener una continuidad en la práctica, cualquiera sea el medio elegido.

 

 

Posiciones para meditar

Se puede meditar solo, en pareja o en grupo.

La posición tradicional para meditar es estar sentado en el suelo con las piernas cruzadas y la espalda recta sin apoyo (posición de loto).

Para comenzar se puede hacer sentado en una silla, en el piso con la espalda apoyada en la pared o acostados. Se sugiere para el principiante tener una posición cómoda, para luego ir buscando las posiciones recomendadas para la práctica.

Quienes viven en una ciudad, el silencio del entorno se vuelve difícil, pero tenemos que aprender a adaptarnos.

La práctica de la meditación es sugerida en un entorno con menos distracciones posibles, para ello podemos ambientar el lugar de práctica con música apacible o hacerla con auriculares (disminuye la distracción por sonidos ambientales). Al ser una práctica introspectiva, el silencio es muy importante, aunque hay técnicas que utilizan sonidos (mantras) para lograr un estado meditativo.

Hay que relajar el cuerpo y la mente, concentrarse en la respiración, explorar lo que va sucediendo y experimentar sensaciones y emociones.

“Sin dudarlo aquellos que emprenden una práctica consciente de meditación o técnicas similares pueden mejorar su calidad de vida, en todos sus aspectos, y hay uno en especial que es el que más me gusta, la transformación a mejores personas”, concluyó el entrevistado.

 

Marcelo Fuentes se inició con la práctica de Artes Marciales en 1995 y un año después comenzó a dar clases, siendo con esta práctica las primeras experiencias en meditación, sumando alguna experiencia en la escuela primaria con el control mental.

En el año 2002 se capacitó en taichí, profundizando en las técnicas de respiración, control de la energía y meditaciones. Al mismo tiempo fue realizando cursos y carreras relacionadas, como la medicina china y reiki, entre otras.

“La práctica y enseñanza de taichí y yoga chino profundizaron la práctica y la experiencia con la meditación, además de mi búsqueda y mi investigación. En el año 2017 decidí compartir lo aprendido y experimentado con la meditación, al principio con talleres gratuitos y clases abiertas, luego llegaron los cursos presenciales y online”.

Actualmente enseña en forma privada o grupal, presencial y online; clases, talleres, cursos y también cuenta con una serie de meditaciones grabadas, algunas de las cuales pueden escucharse gratuitamente en su canal de Youtube: Diego Marcelo Fuentes

 

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Paola Ponroy
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