Cuando se trata de la salud, no siempre pensamos en cuidar nuestro cerebro de la misma manera que pensamos en cuidar nuestro cuerpo. Tendemos a concentrarnos en otras partes y pasar por alto el cerebro, sin darnos cuenta que es el responsable de todas las funciones corporales.

Diariamente hacemos cosas que sin saberlo le están haciendo daño al cerebro. ¿Cuáles son?

 

El consumo de azúcar. Un alto consumo de azúcar está directamente relacionado con la diabetes, las caries dentales y la obesidad. Sin embargo, ¿cuáles son los efectos del azúcar en nuestro cerebro? Consumir altas cantidades de azúcar a lo largo del tiempo, afecta la habilidad natural de nuestro cuerpo para absorber proteínas y nutrientes, elementos esenciales para el desarrollo del cerebro. Esto ocurre porque el cuerpo no posee los suficientes nutrientes en el torrente sanguíneo, por lo cual es incapaz de suministrar lo que el cerebro necesita; deteriorando su crecimiento y desarrollo. Además, el consumo desmesurado de dulces limita la memoria y concentración, lo que conlleva inevitablemente a una disminución en nuestra capacidad para pensar, tomar decisiones y resolver problemas.

 

No dormir suficiente. Otro de los hábitos que dañan el cerebro está relacionado con la falta de sueño. El trabajo, el estudio y las diferentes actividades que tenemos, ocupan gran parte de nuestro tiempo, haciendo que debamos sacrificar las horas de descanso. Privarse del sueño puede resultar en varios problemas; como la depresión, somnolencia y el deterioro de la memoria. Recientes estudios han revelado que no dormir lo suficiente puede resultar en la disminución del tamaño del cerebro. El hipocampo es la parte del cerebro que se ve más afectada por este mal hábito. Incluso, una sola noche de mal sueño puede interferir con tu capacidad de adquirir y retener nueva información. Adicionalmente, la falta de sueño aumenta la muerte de células cerebrales, deteriorando las capacidades cognitivas, la concentración, el juicio, la toma de decisiones y el aprendizaje.

 

Pasas mucho tiempo solo. Los seres humanos somos seres sociales y como tal estamos programados para mantener contacto con otras personas. No se trata de cuántos amigos tengas en redes sociales; lo que importa es la sensación real de conexión. Por este motivo, permanecer solo es uno de los hábitos que dañan el cerebro. Las personas que mantienen conexiones constantes, incluso con pocos amigos, son más felices y productivas. También son menos propensos a sufrir deterioro cerebral y Alzheimer.

 

Escuchar música desde los audífonos con un volumen muy alto. Es normal que tendamos a subir el volumen, eso hace la música más divertida. Pero ¿realmente necesitás hacerlo? Si sos una de esas personas que usa frecuentemente audífonos con el volumen muy alto, te recomendamos que no lo hagas. No solo puede afectar el oído, también es uno de los hábitos que dañan el cerebro. La pérdida de audición en las personas mayores está relacionada con problemas cerebrales, como la pérdida de tejido cerebral y Alzheimer. De esta forma, cuando el cerebro tiene que esforzarse para poder entender lo que otra persona dice, no puede almacenarlo en la memoria. En este caso el cerebro estaría entrando a hacer parte del trabajo que el oído debe hacer. Está intentando descifrar el significado de unas palabras que debieron ser escuchadas claramente. Proteger tu audición ajustando el volumen de tus audífonos o auriculares. Es una excelente manera de preservar el oído y permite que tu cerebro funcione mejor.

 

Comer demasiado. Excederse en la comida inevitablemente nos hará subir de peso, sentirnos incómodos y aumentar nuestras posibilidades de padecer de enfermedades potencialmente mortales. Probablemente ya conocías estos efectos, pero ¿sabías que el exceso de comida puede hacerte serio daño al cerebro? Resulta, que el exceso de comida endurece las arterias del cerebro, impidiendo el flujo natural de la sangre. Como resultado, esto disminuye nuestras capacidades mentales, debido a una disminución del oxígeno transportado por la sangre. De hecho, una dieta alta en calorías puede aumentar el riesgo de que una persona desarrolle pérdida de memoria o deterioro cognitivo leve en el futuro.

 

Dormir con la cabeza cubierta. El oxígeno es esencial para el normal funcionamiento del cerebro. Cuanto menos aire inhales, peor funcionará. Cuando dormís con una manta o con la almohada sobre tu cabeza, disminuyes el oxígeno que inhalas en un 20% y aumentas la cantidad de dióxido de carbono que respiras. Desafortunadamente, esto incrementa las probabilidades de dañar las células cerebrales.

 

El Multitasking. Seguramente escuchaste que el multitasking tiene un efecto negativo en tu productividad. La ciencia ha demostrado que no solo te hace menos productivo, también es uno de los hábitos que dañan el cerebro. Nuestros cerebros no están configurados para hacer varias cosas al mismo tiempo. Cuando una persona cree que está haciendo varias actividades al mismo tiempo, en realidad solo está saltando de una actividad a otra, pero nunca haciéndolas simultáneamente. Desafortunadamente, cuando tu atención se divide entre varias actividades tus capacidades cognitivas disminuyen. El multitasking también aumenta los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Asimismo, se elevan las cantidades de adrenalina, la cual puede sobreestimular el cerebro causando niebla mental y confusión.

 

No tomar suficiente agua. El cuerpo humano está compuesto en un 70% de agua. Es decir que necesita de ciertas cantidades de agua para su perfecto funcionamiento, incluida la actividad cerebral. Cuando el cerebro funciona con una reserva completa de agua es capaz de pensar con rapidez, permanecer concentrado por más tiempo; además de experimentar mayor claridad y creatividad. El agua es también esencial para distribuir nutrientes hacia el cerebro y eliminar toxinas. Cuando el cerebro está completamente hidratado, el intercambio de nutrientes y toxinas será más eficiente, asegurando así una mayor concentración y un estado de alerta mental más agudo. Los efectos de la deshidratación en el cerebro son inmediatos, incluso solo dos horas de ejercicio intenso sin agua, pueden causar una disminución cognitiva. La deshidratación también puede afectar otras funciones, como la resolución de problemas complejos, coordinación y atención. Nuestro cerebro necesita suficiente agua para funcionar de forma eficiente, permitiéndonos pensar rápido y mantener la concentración. No olvides tomar agua constantemente y mantenerte hidratado.

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