
A veces nos puede costar incorporar nuevos hábitos en nuestra vida. Probablemente nos pongamos excusas como la falta de tiempo, de ganas, que nos aburre o que es muy complicado.
Por poco que hagamos, es mejor que nada y podremos notar los beneficios. En realidad, es una manera de enfocar nuestra vida y de tomarnos las cosas. Por ello, será más beneficioso y útil dedicarle, aunque sea, cinco minutos al día que dedicarle una hora una vez a la semana.
Puede haber unas cuantas cosas en la vida que no nos gustan, pero las hacemos igualmente. No es que vayas a correr una maratón o ponerte a limpiar la casa. Todo lo contrario, no vas a hacer nada aparte de respirar.
Muchos estamos acostumbrados a estar haciendo cosas constantemente y no sabemos simplemente estar. Por eso nos puede costar tomarnos un ratito para simplemente estar a gusto con nosotros mismo y “no hacer”.
Lo complicado no es la práctica de la atención plena. Es por un lado incorporar el hábito en nuestra vida y mantenerlo. Por otro lado, puede costarnos entrenar nuestra paciencia y autocontrol para continuar con la práctica aún cuando nuestra mente nos dice que tenemos muchas cosas que hacer o que esto no sirve para nada o cualquier otra excusa. Pero la práctica hace al maestro y, en este caso, más consciente.
Puede que hayas empezado con la práctica pero es una de las excusas que te pasa por la mente. Tal vez pienses que sólo te hace falta entre semana cuando sufres estrés o te cuesta concentrarte; que el fin de semana o en vacaciones estás relajado. Pero te recuerdo que el beneficio de la Atención Plena está en la constancia de la práctica y en convertirla en un hábito como dormir o comer.
Ejercicios de Mindfulness
Mindfulness no es un deporte sino una manera de vivir nuestra vida de forma más consciente. Hay una serie de técnicas y ejercicios que nos ayudan a recordarnos esta forma de pensar y vivir.
Meditación
La primera y una de las técnicas básicas de la Atención Plena es la meditación. Se trata de dedicarnos un rato de contemplación para tomar consciencia del momento presente, de nuestras sensaciones, emociones, pensamientos y del entorno. Es recomendable incorporar la meditación en tu rutina matutina después de levantarte, ducharte y vestirte, pero antes de desayunar. De este modo ya estarás despierto y corres menor riesgo a dormirte durante la práctica. Además, te permitirá empezar el día con una sensación de calma y sentar así la tónica para el día. Pero si te cuesta mucho incorporar el hábito por la mañana buscá otro momento al día. La cuestión es encontrar el momento que te resulte más cómodo en tu rutina y te cause menos resistencia y pereza. Una vez se convierta en un hábito lo agradecerás en tu vida para sacarte de la vorágine del día a día.
Respiración consciente
La respiración consciente es otra técnica muy útil que podés poner en práctica durante el día. Cuando te sientes tenso, agobiado, estresado o te cueste concentrarte en el trabajo o el estudio, para lo que estés haciendo. Bien te podes quedar en tu sitio de trabajo o estudio. O si lo preferís, levantate para irte a algún sitio tranquilo, por ejemplo el baño, o salí un momento a la calle. Centrate en tu respiración inspirando de forma normal, no muy profundo y después suelta todo el aire que puedas hasta que realmente notes que necesitas volver a inspirar. Repetí la acción varias veces durante un par de minutos hasta que te sientas más tranquilo.
En momentos de agobio y estrés tendemos a hiperventilar llenando nuestro organismo de demasiado oxígeno. Esta práctica te permite normalizar los niveles de dióxido de carbono en sangre y por tanto tranquilizar tu respiración y reducir la sensación de estrés.
Paseo consciente
Se trata de que andes a un ritmo tranquilo y cómodo para vos. Centrá tu atención en la sensación de las plantas de tus pies tocando el suelo. Podés aprovechar cualquier trayecto a pie para este ejercicio: el camino al trabajo, o del trabajo a casa, cuando salgas a tomar el aire, vayas a comer etc. Con la práctica podrás entrar en este estado de conexión con tu cuerpo y de consciencia del presente más fácil y rápido.
Escáner corporal
Esta es otra técnica fantástica que resulta muy relajante. Puede ser un buen ejercicio por ejemplo para desconectar después del trabajo o los estudios. Para practicar el escáner corporal bien te podés sentar en una silla como harías para la meditación o, mejor aún, tumbarte en el suelo sobre una colchoneta. En caso de tumbarte en el suelo estirá las piernas ligeramente abiertas y los brazos hacia los lados. Después cerrá los ojos y empezá a respirar tranquilamente. Ahora se trata de tomar consciencia de las diferentes sensaciones de tu cuerpo. Para ello, repasá lentamente cada parte del mismo desde los dedos de los pies hasta la coronilla. Este ejercicio, hecho de forma tranquila y no apresurada, te llevará unos quince minutos.
