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La Kinesiología es el estudio del movimiento; en consecuencia, tiene una incidencia fundamental en la rehabilitación post cirugía o post cirugía mamaria.

Hay que tener en cuenta que después de una cirugía en la que se saca la mama, todo lo que es la fascia (estructura de tejido conectivo que se extiende por todo el cuerpo, posee apariencia membranosa y conecta y envuelve todas las estructuras corporales) se retrae y a muchas personas se le forman queloides (lesiones de la piel formadas por crecimientos exagerados del tejido cicatrizal en el sitio de una lesión cutánea a través de la cirugía); entonces no sólo hay que trabajar la cirugía y el queloide sino también evitar que se haga un linfedema (es un tipo de inflamación que ocurre cuando la linfa se acumula en el tejido blando del cuerpo) y para eso hay que drenar la linfa mediante un masaje suave donde se abren los pozos linfáticos supraclavicular, en la parte axilar, en el pliegue del codo para luego drenar y llevar la linfa, que está desorientada al sacarle la cadena ganglionar.

“Hay que preparar el terreno para el nuevo implante y, a veces, después que le ponen la prótesis también se vuelve a trabajar la zona. Hay que hacer drenaje linfático para que no se forme un linfedema en el brazo y generalmente se afecta la articulación del hombro y de toda la cadena cinemática del hombro, codo y mano”, comenzó explicando a PyP News Felisa Quijano, doctora en Kinesiología y Fisiatría, especializada en el Sistema Estomatognático (MP 148), (@felisa_quijano_).

“Generalmente la paciente manifiesta miedo de mover el brazo y hay que cuidarlo mucho, evitando que tenga un elástico o un reloj, no debe llevar nada que genere una acumulación de la linfa”, agregó Quijano, haciendo hincapié en el cuidado que se debe tener del brazo para que nada active un linfedema.

“Además, debemos trabajar la cicatriz de la mama, el cuello, el omóplato y la clavícula porque el hombro está formado por cuatro articulaciones que no debemos perder de vista”, advirtió.

En este sentido, la profesional subrayó la importancia de trabajar toda la zona afectada por la intervención evitando cualquier inflamación en el brazo debido a que se sacan los ganglios para evitar una metástasis y eso altera el sistema linfático, “por eso hacemos drenaje linfático manual para ayudar o guiar a la linfa y le enseñamos a la paciente los ejercicios que tiene que realizar para que vaya perdiendo el miedo y vuelva a mover la articulación”, precisó; al tiempo que recordó que también se puede ir preparando la zona para quienes después quieren ponerse una nueva mama.

“Hay un ejercicio que les enseñamos a las pacientes, que implica agarrarse la mama con las dos manos y hacer movimientos horarios para ir despegando la piel y será el mismo movimiento que tendrá que hacer cuando tenga la nueva mamá”, graficó.

Es todo un proceso para estas mujeres poder volver a verse frente a un espejo, aceptando ese nuevo cuerpo, queriéndolo con sus cicatrices. Por eso, hacer los masajes diarios contribuye a ese proceso de aceptación del proceso y sus consecuencias.

“El cáncer de mama tiene un peso muy grande en la parte estética, y eso también hay que contemplarlo”, enfatizó Quijano.

Sobre ese punto hay un aspecto que no se puede perder de vista, porque es vital, y es el uso de aparatología.

 

El brazo también se trabaja para evitar que se adhiera la piel a la parrilla costal, y si hay queloides se pueden abordar con fisioterapia empleando radiofrecuencia o ultrasonido, pero hay que tener en cuenta que es un tejido que tuvo células oncológicas y los aparatos de fisioterapia pueden ser contraproducentes.

“Muchas veces, por querer despegar la piel se emplea ultrasonido desconociendo si quedó alguna célula, por eso siempre es preferible dejar la fisioterapia para cuando está todo descartado”, alertó la doctora en Kinesiología y Fisiatría.

Al respecto, Felisa Quijano cargó contra las firmas dedicadas a la venta de aparatos de electromedicina, “que muchas veces venden los aparatos a profesionales que saben de estética, pero que no están preparados desde la salud y es fundamental aclararlo porque muchas veces uno se cree sano porque no tiene síntomas y avanza sobre su cuerpo para mejorar lo que lo incomoda; llega para sacarse un rollito, le pasan un aparato de estética y creen que actúan sobre el rollo, cuando en realidad actúan sobre la parte linfática, sanguínea, el tejido celular subcutáneo y sobre células que pueden estar degenerándose”.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y muchas veces tenemos manchitas que no dicen nada, pero hay que tener mucho cuidado adónde vamos. Los aparatos tienen efectos adversos a largo plazo, del mismo modo que los medicamentos, por eso deben ser manipulados por profesionales formados en salud.

“Quienes atravesaron un cáncer deben informar, por más que haya pasado el tiempo, que atravesaron la enfermedad para alertar sobre el posible uso de aparatología”, sugirió.

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Paola Ponroy
paola@pypnews.com

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