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La salud es un estado natural, por eso, cuando enfermamos debemos buscar la causa que nos llevó a perderla. Con la visión sucede lo mismo, por eso cobra trascendental importancia la salud visual, abordada desde la kinesiología y la osteopatía en complementación a los controles oftalmológicos.

La educación visual remonta sus inicios en 1930, de la mano del oftalmólogo William Bates, quien comenzó a ver a los anteojos como el gran fracaso de la medicina.

Bates consideraba que la solución de una mala visión no estaba únicamente en poner anteojos y empezó a analizar cuáles eran las condiciones que llevaban a una persona a ver mal, cuál era la diferencia entre un individuo que veía bien y uno que veía mal. Para ello, llevó adelante una investigación que incluyó a vivos y muertos, entre niños, adultos y animales y llegó a la conclusión de que la gran diferencia entre quien ve mal y quien ve bien es la manera en la que utiliza los ojos: los que no ven bien están usan erradamente los ojos. Es así como nació la educación visual.

En este proceso de aprendizaje interviene la Kinesiología, que es la ciencia del movimiento. Como los ojos se mueven a través de músculos, para que haya una buena visión, el órgano debe tener movimiento.

“Los ojos que menos ven son los que menos se mueven. El ojo siempre está en pequeños movimientos, son 60 por segundo y se llaman sacádicos, son movimientos rápidos y simultáneos que realizan ambos ojos cuando están observando hacia un punto en la misma dirección, y las personas que peor ven son las que menos mueven los ojos”, comenzó explicando a pypnews Daniela Adamini, Licenciada en Kinesiología y Fisiatría M.P 3831, Osteópata Posturóloga Educadora y Entrenadora Visual y vicepresidenta de la Asociación de Posturología Argentina (Facebook @kiosadaminidaniela).

El movimiento es fundamental, y siendo la kinesiología la ciencia del movimiento, es lógico que el kinesiólogo sea el profesional con la mayor incumbencia para hacer mover los ojos.

Con la educación visual enseñamos a la persona qué tiene que hacer para ver bien y eso está a cargo de educadores visuales, que no necesariamente tienen que ser kinesiólogos”, aclaró.

El kinesiólogo hace un entrenamiento para mejorar el tono de los músculos oculomotores y equilibrarlos, mientras que el osteópata evalúa y trata una posible disfunción que puede alterar el proceso de rehabilitación de la visión. “Vamos encontrando bloqueos a nivel craneal, o un desequilibrio a nivel muscular, evaluamos y tratamos la disfunción, ya sea estructural o funcional, para permitir que la educación visual sea duradera”.

Con la osteopatía mediante maniobras específicas va devolviendo la movilidad al organismo para que se genera la homeostasis, que es la autocuración: el cuerpo tiene la sabiduría para llevar a la salud, pero a veces hay disfunciones que no permiten el flujo natural y el osteópata ayuda a desbloquear para mejorar la circulación tanto sanguínea, como linfática o del líquido cefalorraquídeo para que todo fluya. “Porque si todo fluye con normalidad no tiene por qué instalarse una disfunción y, por ende, no tiene por qué haber enfermedad”, sentenció Daniela Adamini.

¿Qué tenemos que hacer para ver bien? Debemos tener en cuenta tres parámetros fundamentales: el movimiento, la relajación y la centralización. Si utilizamos los ojos respetando estos tres aspectos podemos lograr una visión natural, sana.

Los ojos son captores posturales, es decir, captan información tanto del exterior como del interior y la mandan al cerebro que, junto a más información, la procesa y decide qué músculos se contraen y cuáles se relajan generando una postura determina.

Por eso, si la información que viene de los ojos no es la correcta porque, por ejemplo, no hay una buena visión, o los músculos oculomotores no están equilibrados, esa información va a ser incorrecta, por lo tanto, la postura va a estar alterada.

Si yo no veo de lejos voy a trasladar mi centro de gravedad para acercarme a esa imagen y la postura va a estar alterada. Si no veo de cerca, voy a llevar mi centro de gravedad hacia a atrás para alejarme del objeto y altero mi postura. Tanto una mala visión como un desequilibrio en los músculos oculomotores pueden alterar mi postura”, ejemplificó la entrevistada.

¿Cómo debemos usar correctamente los ojos? Hay que aprender a ver con los ojos relajados, lograr una relajación dinámica que se consigue con la osteopatía, con posturología y con educación visual.

 

Mirá el video con los ejericios que podés hacer para mejorar tu visión 

https://www.youtube.com/watch?v=qs4mNnLk1CE

 

Las pantallas afectan a la visión y esto se ha potenciado con la cuarentena, porque estamos haciendo sobreuso de pantallas y si no tenemos en cuenta el hecho de no estar mirando de lejos un video, todo se agudiza.

No sólo que estamos mirando de cerca y el ojo se tensiona mucho más, sino que además estamos expuestos a la luz azul de la pantalla, que es muy nociva porque genera daño a nivel macular, acelerando el proceso de fatiga de los ojos y dañando la mácula, que es donde tenemos la visión céntrica, la parte más importante de la retina.

Además, alerta nuestro ritmo circadiano (el reloj interno que nos indica cuándo es de día y cuándo es de noche), debido a que estamos recibiendo luz azul todo el tiempo y el cuerpo interpreta que siempre es de día.

“Cuando de noche nos vamos a dormir el organismo interpreta que todavía es de día porque estábamos recibiendo luz azul, que es la luz que emana el sol al mediodía, al atardecer emana luz roja que nos prepara para el sueño. Estar a la noche mirando las pantallas antes de ir a dormir no nos permite un buen descanso”, confirmó la Licenciada en Kinesiología y Fisioterapia, Osteópata, Posturóloga Educadora y Entrenadora Visual.

 

A la hora de leer es aconsejable:

1. Una hoja impresa

2. Pantalla de televisión

3. Monitor de computadora

4. Pantalla de tablet

5. Teléfono celular

Paola Ponroy
paola@pypnews.com

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