PyPnews Cargando

En un contexto que se presenta aun adverso, desde el Ministerio de Educación de la Nación se vislumbra la vuelta a clases de manera escalonada, en grupos rotativos, todos con tapabocas, y sin aglomeraciones en los recreos, después de la suspensión decretada el 16 de marzo pasado.

El confinamiento fue un cimbronazo que cambió radicalmente las rutinas, y el sistema educativo debió adaptarse rápidamente, aunque no todas las escuelas tuvieron el mismo viento a favor.

En este marco, impensado por muchísimas personas y nunca antes vivido por varias generaciones, hay aspectos que se potenciaron y diferencias que se agudizaron. Sobre este presente y sobre la incertidumbre del futuro, pypnews dialogó en exclusiva con Laura Lewin, autora, capacitadora, formadora docente y consultora de temas de educación, oradora TEDx.

 

¿Es un buen momento para que los alumnos regresen a las aulas?

Creo que lo importante es la vuela a los colegios, independientemente de cómo se haga. Hay una realidad y es que esta pandemia está pasando y no nos deja tomar demasiadas elecciones, por eso desde el Ministerio de Educación están tratando de volver a la escuela por dos motivos muy importantes: primero, porque cada día que pasa es un alumno que se queda afuera, estamos viendo una brecha enorme con alumnos que no han podido seguir aprendiendo por diferentes motivos, ya sea por no tener conectividad, por no tener dispositivos móviles, porque tal vez los padres no pudieron acompañarlos, por una variedad de motivos, por lo tanto es importante la vuelta a clases para empezar a trabajar junto con los alumnos, abordando también el vínculo para acompañarlos a avanzar; y por el otro lado hay que regresar a las aulas por el vínculo, porque educar es sostener vínculos, la parte social es muy importante, los chicos necesitan reencontrarse con sus compañeros y docentes.

Hay que tener en cuenta que salud y educación van caminando de la mano y la idea es preservar a los chicos, cuidarlos, que estén seguros. Entonces, más que cuestionarnos si es una buena idea o no la pregunta que tenemos que hacernos es cómo vamos a hacer para que los chicos sigan aprendiendo en circunstancias absolutamente seguras.

 

¿Qué costo emocional les dejará esta experiencia?

Si bien es cierto que esta es una situación inédita, los niños tienen una herramienta muy importante que es la resiliencia. Ellos pueden adaptarse, son flexibles y pueden volver de algún obstáculo o de alguna situación difícil con mayor facilidad que los adultos. Somos el cuento que nos contamos, y esto significa que vamos a depender mucho de los adultos para ver cómo los chicos están reaccionando y si va a quedar o no una secuela.

 

¿Cómo debemos proceder los adultos para contenerlos y ayudarlos en este proceso?

Cuando un adulto, ya sea padre o docente, puede manejar esta situación de crisis de una manera constructiva, independientemente de las circunstancias que sabemos que son muy difíciles, va a dar un mensaje de optimismo o lo va a manejar de una manera destructiva.

Los adultos van a ser claves para que los chicos puedan vivir esta pandemia de una manera o de otra. Confío plenamente en la resiliencia de los chicos, que puedan dejar esto atrás, que puedan avanzar y en esto es la propia historia la que nos muestra cómo ante tragedias enormes la gente ha podido sobreponerse a pesar de las circunstancias.

Cada uno está viviendo esta pandemia de manera diferente. No es lo mismo estar en una casa grande con un sueldo a fin de mes, que permanecer en una casa más chica, sin ventanas, o pasando una situación económica angustiante, porque uno de los integrantes no tiene trabajo. Claramente la situación es diferente para cada uno, pero cómo lo vivimos y cómo se lo transmitimos a nuestros hijos va a ser clave para que ellos puedan enfrentar la vuelta a clase de una manera optimista, o no.

 

¿Las clases virtuales permiten que los chicos se sientan cerca, a pesar de estar alejados?

Lo importante es cómo lo va a manejar el docente. Tenemos que humanizar las clases virtuales, atravesar las pantallas, llegar a los chicos y mostrar toda nuestra personalidad; hay que tratar de abrir las clases un ratito antes para que puedan saciar la necesidad de verse, de hablar, quedarse un ratito después, en las medidas de sus posibilidades, para que puedan contestar preguntas, seguir en contacto, entre clase y clase se puede mandar un video corto, pero lo más importante es cómo van a trabajar los chicos. La clase virtual no es unidireccional en donde el docente manda una consigan y preguntas y los chicos hacen; cuando hacemos eso no estamos ayudándolos a construir aprendizajes, por eso es importante trabajar la interacción, que los niños se vean la cara entre ellos, que puedan debatir, trabajar en grupo, de esta manera podemos estar cerca aun estando lejos.

 

¿Es un año perdido para la apropiación de contenidos?

No creo que sea un año perdido, porque sería desvalorizar todo lo que hicimos muchísimos docentes, alumnos y familias que también acompañaron muy bien; sí creo que es un año de aprendizaje diferente con contenidos distintos. En mi caso particular mi hija de 10 años con esta pandemia comenzó a colaborar sin que le tengamos que pedirle ayuda, empezó a poner la mesa, a darle de comer a los perros, pregunta a sus compañeros sin necesitan ayuda. Todas esas habilidades socioemocionales que han aprendido muchos chicos tiene un valor muy importante. Tal vez aprendiendo un poco menos de biología y de historia, pero si ellos pudieron desarrollar otros tipos de habilidades, como autogestionar sus aprendizajes, la autodisciplina, la solidaridad, la empatía, el organizarse, priorizar los temas, creo que hay un aprendizaje que es mucho más importante que las cuestiones cognitivas, que las van a poder recuperar este año o el que viene.

De ninguna manera creo que sea un año perdido, sí creo que es momento para que algunos docentes puedan recalcular como el GPS, ver qué se hizo bien, qué se puede mejorar, y a partir de ahí capitalizar este momento. No nos olvidemos que una de las facetas más duras de esta pandemia ha sido la desigualdad donde hay muchísimos chicos que por una cuestión de conectividad y dispositivos móviles no pudieron avanzar.

En ese sentido tenemos que entender que quien sí pudo tener clases virtuales, es un lujo, que hay que cuidarlo, protegerlo y capitalizarlo.

Paola Ponroy
paola@pypnews.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *