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Los pies sobre la tierra, para evitar atrofias

Nuestros pies están formados por 19 músculos, 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones y ligamentos, y son la base que nos sostiene y nos posibilitan trasladarnos en nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, y a pesar de que se trata de una de las partes del cuerpo más delicadas, no siempre les damos la atención que requieren y merecen dentro de nuestros cuidados diarios.

 

 

“Los dedos de los pies tienen los mismos movimientos que los dedos de las manos, pero al estar tantas horas adentro del zapato se van atrofiando los músculos que tienen la función de abrir los dedos. Entonces, se atrofian los aductores y hay que trabajar para volver a abrirlos”, explicó a PyP News Felisa Quijano, doctora en Kinesiología y Fisiatría, especializada en el Sistema Estomatognático (MP 148), (@felisa_quijano_).

 

 

Al estar tantas horas adentro del zapato, los pies tienden a deformarse. Por eso es recomendable usar un calzado blando, e ir cambiándolo durante el día.

Asimismo, Felisa Quijano destacó la importancia de andar descalzos en distintas superficies. “La persona que anda descalza mucho tiempo tiene una mayor movilidad en el pie, a diferencia de aquella que está todo el tiempo calzada”, subrayó.

Si caminamos descalzos evitamos la presión que suele generar el calzado y la humedad que se genera en el pie, estimulando, además, los músculos que se encuentran anulados por el excesivo uso de calzado.

 

“Se pueden hacer ejercicios kinesiológicos para evitar juanetes y atrofias”, alentó Quijano, trayendo alivio a los pesares de cientos de personas que naturalizan los dolores y deformaciones que van teniendo en sus pies a lo largo de la vida.

“Los dedos de los pies tienen los mismo flexores y los mismos movimientos de las manos, el que es amputado o no tiene manos usan los pies porque cumplen la misma función”, recordó.

Ejercitar los dedos de los pies evita deformaciones, porque toda la parte ósea es pasiva, y lo que posibilita el movimiento son los músculos, que es la parte blanda.

“Si se ejercitan los músculos que abren los dedos del pie, se contrarresta a los que están todo el día haciendo fuerza para que los dedos estén juntos, dentro del zapato, y son los que llevan a deformar las articulaciones”, graficó la doctora en Kinesiología y Fisiatría.

Así, cuando en el dedo gordo aparece un juanete (protuberancia ósea que se forma en la articulación de la base del dedo gordo del pie), es porque se atrofiaron los músculos que tiene la función de abrir ese dedo del pie.

“Todo lo que no usa en el cuerpo se pierde o se atrofia”, reafirmó Quijano.

 

Arrastrar los pies

Es frecuente observar a personas adultas mayores arrastrar los pies para trasladarse y esto tiene su explicación en el uso del calzado y sus consecuencias en los músculos de los dedos.

“Tanto tiempo con los pies encorsetados adentro del zapato hace que pierdan la sensopercepción que llevan los receptores musculares y de las articulaciones al sistema nervioso central indicando cómo está apoyado el pie, y todo eso se pierde y es ahí cuando comienzan a arrastran los pies para sentirse seguros y no caerse; pero, en realidad, ese mecanismo es el que hace que se caigan”, explicó Felisa Quijano.

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Paola Ponroy
paola@pypnews.com

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