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La manera a través de la cual se producen las prendas que usamos está lejos de ser sostenible y presenta un enorme desafío para el presente y el futuro.

Para producir prendas de vestir se emplea un sistema que implica la extracción de grandes cantidades de recursos no renovables para piezas que, generalmente, se usan por poco tiempo y se descartan inmediatamente después, de acuerdo con la tendencia del momento.

Ante este modelo lineal y poco ecológico, está cobrando cada vez más fuerza un nuevo paradigma que apuesta a fomentar una economía circular, donde la ropa, los textiles y las fibras nunca terminan como desperdicios, sino que siguen circulando, y protagonizando historias nuevas.

Es una óptica que se sustenta en la sustentabilidad y promueve el uso de recursos de una manera más eficiente, preservando la naturaleza y sus recursos finitos.

El modelo circular tiene en cuenta las necesidades del negocio, pero también los costos ambientales y sociales de la producción. Así, cada prenda de vestir es considerada como parte de un sistema en el cual su recuperación y reutilización son anticipadas y habilitadas.

En tanto, el concepto de moda circular fue utilizado públicamente, por primera vez, por Félix Ockborn, en julio de 2014, quien por entonces era coordinador de sostenibilidad ambiental de H&M, en Estocolmo. Lo mencionó durante su ponencia con el objetivo de fusionar el concepto de economía circular– definido con anterioridad- y el de moda sostenible.

A propósito de este tema, pypnews dialogó con Cielo Rezett, impulsora de Arandanito (@arandanitocircular), un espacio que propone vender ropa y accesorios usados de niños y niñas hasta los 11 años.

“Arandanito es un proyecto muy nuevo que surgió en julio juntos a mis hermanas y es un proyecto que nació con una fuerte consciencia sobre el respeto hacia la naturaleza, empatía con el mundo y con los seres que lo habitan”, comenzó contando.

“La idea de economía circular tiene que ver con proteger los recursos, con ser consciente de todo lo que insume una prenda en cuanto al uso de agua y la materia prima que se emplea; teniendo en cuenta que había mucha ropa sin uso, tanto mía como de mi familia y de personas conocidas, surgió la idea de hacerla circular, de intercambiarla”, preció la creadora de Arandanito, nombre que rememora la manera en la que llamaban a su hijo Santiago mientras estaba embarazada, ya que desconocían el sexo con el que nacería.

El mundo está cambiando y la economía circular está acompañando ese proceso que exige proteger los recursos siendo empáticos con el planeta.

“Desde la moda a la alimentación, a todo hay que readaptarse cuidando, reciclando, reutilizando y protegiendo de manera armónica la naturaleza”, subrayó Cielo.

Ropa en movimiento

La modalidad de Arandanito es recibir ropa y accesorios en buen estado para ofrecer a otras personas y ponerlas a la venta. Cuando se venden, el dueño de la prenda se queda con el 70% del precio estipulado.

“No todos están acostumbrados a comprar ropa usada, entiendo que un proceso que no tiene como único sentido el económico, sino que es algo que me gusta y me hace muy bien, vamos a paso lento, pero firme y la gente se está acostumbrando de a poco”, contó Cielo.

Hay prendas que no están en condiciones de ser puestas a la venta y son donadas, siendo otra gran manera de hacerla circular de forma consciente y amorosa.

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Paola Ponroy
paola@pypnews.com

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