
Podemos definir la palabra “mantra” como un sonido o frase que tiene poder espiritual y/o psicológico.
En idioma sánscrito, “man” significa mente y “tra” vehículo, entendiéndose que los mantras son un medio de transporte para nuestra mente. Distintas religiones como el budismo, hinduismo, jainismo y sijismo también los utilizan, así como en la meditación trascendental mediante la práctica de la repetición, con el fin de evocar un nivel más alto de conciencia.
El verdadero propósito de los mantras es el de despejarnos de los obstáculos en nuestro proceso de crecimiento espiritual y marcar el comienzo de la iluminación.
Comprometerse con la iluminación, es comprometerse con esa curación profunda que es tan necesaria para desintoxicarnos en todos los niveles (físico, mental, emocional y espiritual), y los mantras pueden ser de gran ayuda en este proceso.
Comprenderemos la necesidad de una herramienta capaz de penetrar en la profundidad de estos niveles, si tomamos en cuenta que lo que se trata de hacer a través de los mantras es acceder a los niveles de conciencia y sanación, que están sumergidos en nuestro subconsciente (aquella parte del cerebro que “duerme” mientras estamos conscientes, y que además guarda la forma en la que estamos “programados”).
El español, inglés y básicamente todos los idiomas de uso popular, son herramientas de uso común, por lo que nos resultaría casi imposible penetrar en las profundidades de nuestro ser, sin que la parte consciente de nuestro cerebro, entre a interferir y querer traducir todo.
Y por su parte, el sánscrito es un lenguaje que se ha construido en los niveles profundos de conciencia, típicamente disponibles para los practicantes avanzados de yoga y meditación (no así del público en general).
Estos sonidos están especialmente diseñados para penetrar en la mente analítica y afectar nuestro sistema nervioso de manera muy directa.
Los mantras, repetidos en sánscrito, conservan este poder y se han conservado a través de milenios como una tradición ininterrumpida de sonidos poderosos y sagrados.
Se cree que existen aproximadamente 70 millones de mantras distintos, cada uno con su propio sonido y vibración particular y que funcionan con la repetición.
Cuando elegimos un mantra enviamos su mensaje a nuestro subconsciente, que lo procesa y lo convierte en una de nuestras creencias.
Alimentar diariamente nuestra mente con afirmaciones positivas, puede marcar una gran diferencia (debemos recordar que nuestros pensamientos, crean nuestra realidad).
Se piensa que sus vibraciones tienen efectos curativos que además nos llenan de fuerza y energía.
Muchos estudios han demostrado que el canto de los mantras reduce los niveles de estrés y que, debido a su repetición, son básicamente una mini meditación.
Por otra parte, nos brindan algo a lo que aferrarnos e incluso muchos psicólogos los están utilizando para eliminar en sus pacientes los pensamientos negativos, reemplazándolos a su vez, con algo positivo en qué afianzarse.
Los mantras más populares
Los mantras sánscritos proporcionan sabiduría antigua, la que nos ayuda a obtener una mejor conexión con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.
“OM” (A-U-M)
El sonido del Universo representa los tres niveles de conciencia: A (en vigilia), U (soñando) y M (en sueño profundo), y el de vigilia, es el único tipo de conciencia que reconocemos. Pero como ya sabemos, también existen niveles “subconscientes” y “súper conscientes” y este mantra nos ayuda a desbloquearlos.
Cuando cada sílaba se pronuncia por completo, debes sentir la energía del sonido que se eleva desde tu piso pélvico hasta la corona de tu cabeza.
Se dice que “OM” vibra a 432 Hertz, que es el tono musical natural del Universo (a diferencia de 440 Hertz, que es la frecuencia de la mayoría de la música moderna), y que este sonido desbloquea el chakra de la garganta, lo que nos ayuda a tener una mejor comunicación con los demás.
“OM NAMAH SHIVAYA”
Este es uno de los mantras más comunes en las tradiciones hindúes y yóguicas y en las escuelas védicas y tántricas. Sus orígenes se remontan a una oración hindú tomada del Yajurveda y es un saludo a Shiva, el señor de la destrucción, que a su vez es purificador y sanador.
Este mantra nos hace ver lo bueno en cada mala situación (en otras palabras, ver la destrucción como “transformación”).
Cantar “Om Namah Shivaya” construimos confianza en nosotros mismos y respeto hacia los demás, al recordarnos que todos procedemos de lo divino y, por lo tanto, existe divinidad dentro de cada uno y esta debe ser honrada en todo momento.
