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Los frutos secos tienen un alto contenido de ácidos grasos que contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso, mejorando su desempeño; son fuente de carbohidratos, aportan energía de calidad, sin azúcares, y fibras que mejoran la digestión, además de vitaminas y minerales. En tanto que la almendra posee el doble de calcio que la leche, y es rica en magnesio, por lo que se la considera un superalimento.

 

En el mundo el fruto seco más importante es la almendra y le sigue la nuez.

 

El Código Alimentario define a los frutos secos como aquellos frutos cuya humedad natural, al momento de la cosecha, les permite una conservación sin necesidad de pasar por un proceso industrial, de transformación.

“Si pensamos en la uva, para que se conserve hay que vinificarla o concentrarla, si pensamos en manzana, para conservarla hay que enfriarla en depósitos o hacer jugos concentrados, si el ejemplo es el durazno hay que meterlo dentro de una lata de conserva para que mantenga sus propiedades”, comienza explicándole a pypnews Manuel Viera Aramburu, ingeniero agrónomo, coordinador de la Asociación Frutos Secos de Mendoza e integrante del área de vinculación de la Universidad Nacional de Cuyo.

Características de los frutos secos.

Los frutos secos se cosechan, se los dispone al aire natural o a un mínimo aire de 38 o 40 grados durante un tiempo corto y esto garantiza que se puedan conservar a través del tiempo tal cual se sacaron de la planta, y así conservan todas sus propiedades naturales. En cambio, la fruta desecada, como las pasas de uva, ciruelas, medallones de duraznos u orejones de peras deben ser deshidratadas porque no se podrían conservar si no pasaran por ese proceso, que es intenso.

Otra característica de los frutos secos es que vienen de árboles, de especies perennes; especies vegetales que se plantan en un momento y duran varios ciclos agrícolas, varias temporadas y años en producción, a diferencia de otros cultivos que son anuales y están dentro del grupo de las herbáceas que se plantan en un año para cosechar y luego se destruye el cultivo para plantar otra cosa al año siguiente. “En este otro grupo entra el maní, que no es considerado fruto seco, sino que es un oleaginoso que tiene una producción diferente”, aclara el entrevistado.

Consumo y demanda.

En cuanto a la ingesta de frutos secos, Argentina tiene un consumo medio, que se convierte en interesante dentro del hemisferio sur, siendo junto a Brasil los dos países que más consumo tienen de nueces y almendras.

La mayoría de los frutos secos se consumen en el mercado interno, a excepción de la nuez pecan que se exporta mayoritariamente “porque no tenemos mucha cultura de consumo, pero el resto de los frutos secos se consumen mayormente en la Argentina, lo que tira por la borda el mito de que la gran mayoría de la producción se envía al exterior”, aclara Viera Aramburu.

De hecho, después de ser importadores, en los últimos 10 años Argentina se ha convertido en exportador de nueces de castilla (las más tradicionales para nosotros) cuando comenzó a producir más y mejor, abasteciendo el mercado interno y teniendo excedentes para exportar.

“Con las almendras somos importadores netos, se exporta esporádicamente, pero se consume en el mercado interno y no se llega a abastecer; el pistacho es errático, se importa y exporta porque es inestable el consumo interno, con las avellanas y castañas de cajú somos deficitarios, por lo que son importadas”, agrega el ingeniero agrónomo.

¿Por qué son caros los frutos secos? “Porque cuesta mucho producirlos; las producciones por hectáreas son bajas comparadas con otros cultivos”, explica Manuel Viera Aramburu.

No obstante, el coordinador de la Asociación Frutos Secos de Mendoza propone confrontar aspectos que nos permitan dimensionar el valor específico de los frutos secos.

“Si comparamos el costo de los frutos con el salario promedio en nuestro país, claramente son caros, pero la carne también los es para alguien que tiene problemas de ingresos; si comparamos el precio de los frutos secos con las harinas, son más caros, pero definitivamente la función nutricional y el volumen de consumo es diferente. No se consume en igual cantidad un kilo de frutos secos que un kilo de harina, además si se tienen en cuenta los nutrientes, terminan saliendo más barato algunos frutos secos que productos tradicionales como la leche porque, por ejemplo, las almendras tienen el doble de calcio de los lácteos vacunos y para alguien que tiene intolerancia a la lactosa y problemas en la calcificación, la almendra es una solución”.

En este sentido, si cotejamos el precio de los frutos secos con el costo del maní, sigue resultando más caro y es lógico que así suceda, porque el maní tiene un ciclo de cultivo de seis meses y a la almendra, que es la más precoz, hay que esperarla tres años para que produzca sus primeros frutos. En el caso del nogal son cinco años y el pistacho, siete años para que de su primera producción.

“Hay que invertir alrededor de 10.000 dólares por hectárea y esperar tres años manteniendo el cultivo, los empleados, el riego y la estructura para recién empezar a producir y recuperar la inversión cuando el cultivo alcanzó su máxima producción, que en el caso del almendro es a los cinco años; en el nogal a los ocho años y el pistacho a los 10 años. El pecan tiene los tiempos del pistacho y todas estas cuestiones hacen que sea lógico que los frutos secos sean tan caros, porque cuesta mucho producirlos. La alternativa es importar y en ese caso hay un 50% del valor internacional y un 50% de impuestos a la importación en nuestro país, entonces todo tiene su lógica por ese lado”, detalla.

 

 

Producción.

A nivel mundial el fruto seco de mayor producción y consumo es la almendra y le siguen una serie de productos importantes como la nuez de castilla o nuez europea, que es la que estamos acostumbrados a consumir, la castaña de cajú, que a nivel mundial es muy importante y es un cultivo tropical que no se produce en nuestro país; la avellana es otro fruto seco relevante que se cultiva en la Argentina; el pistacho también se produce en nuestro país, y hay otros frutos secos menores como el castaño europeo, la nuez pecan que es un fruto seco importante en nuestro territorio.

En la Argentina los principales cultivos son el nogal europeo, en la zona Oeste del país (Salta, Catamarca Tucumán pasando por La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, Córdoba, Neuquén y Río Negro, siendo la principal productora la provincia de Mendoza).

Otro cultivo trascedente, el segundo en importancia, es la nuez pecan, cuya zona más importante es el Delta del Paraná; y le sigue, en orden de importancia, la almendra.

En el país hay 15 mil hectáreas de nogal europeo; en cuanto a la nuez pecan, está por encima de las 6 mil hectáreas, mientras que las almendras ocupan 2.700 hectáreas en todo el país, siendo Mendoza la principal productora, con 2.200 hectáreas. Luego, viene el pistacho cuya zona de plantación más importante es San Juan y en Mendoza viene creciendo. Le siguen el avellano, cuya zona núcleo es el valle inferior de Río Negro y por último el castaño, que tiene apenas 10 hectáreas en el país y están en Mendoza.

Paola Ponroy
paola@pypnews.com

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